sab 8a. Ord. año impar antes Cuaresma (Id=185)
Le doy gracias al que me ha concedido sabiduría
Lectura del libro del Eclesiástico
51, 17-27
Te doy gracias y te alabo, Señor, y
bendeciré tu nombre para siempre. Desde mi juventud, antes de torcerme, decidí
buscar abiertamente la sabiduría, la busqué y hasta el fin de mis días la
perseguiré; crecía como racimo que madura, y mi corazón puso en ella su
alegría; mi pie avanzó por el camino recto, pues desde mi juventud seguí sus
huellas; tan pronto como le presté oídos, la recibí y obtuve una gran
instrucción. La sabiduría me ha hecho progresar, por eso glorificaré al que me
la concedió.
Decidí ponerla en práctica, busqué ardorosamente el bien y no quedé defraudado.
Luché por ella con toda mi alma, cumpliendo cuidadosamente
Palabra
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Del salmo 18
Los mandatos del Señor alegran el
corazón.
Iustitiae Dómini rectae, laetificantes corda
La ley del Señor es perfecta y
reconforta el alma; inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al
sencillo.
Los mandatos del Señor alegran el corazón.
Iustitiae Dómini rectae, laetificantes corda
En los mandamientos del Señor hay
rectitud y alegría para el corazón; son luz los preceptos del Señor para
alumbrar el camino.
Los mandatos del Señor alegran el corazón.
Iustitiae Dómini rectae, laetificantes corda
La voluntad de Dios es santa y para
siempre estable; los mandatos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
Los mandatos del Señor alegran el corazón.
Iustitiae Dómini rectae, laetificantes corda
Más deseables que el oro y las piedras
preciosas las normas del Señor, y más dulces que la miel de un panal que gotea.
Los mandatos del Señor alegran el corazón.
Iustitiae Dómini rectae, laetificantes corda
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Que la palabra de Cristo habite en ustedes abundantemente. Háganlo todo dando
gracias a Dios Padre por medio de Cristo.
Verbum Christi hábitet
in vobis abundanter; gratias agite Deo et Patri per
Christum
Aleluya.
¿Con qué autoridad haces esto?
† Lectura del santo Evangelio según san
Marcos
11, 27-33
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos
volvieron a Jerusalén, y mientras Jesús caminaba por el templo, se le acercaron
los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le preguntaron:
"¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te ha dado autoridad para
actuar así?"
Jesús les respondió:
"También yo les voy a hacer una pregunta. Contéstenme y yo les diré con
qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿era cosa de Dios o de los
hombres? Contéstenme".
Ellos se pusieron a razonar:
"Si decimos que de Dios, dirá: "Entonces, ¿por qué no le
creyeron?" Pero ¿cómo vamos a responder que era de los
hombres?"
Tenían miedo a la gente, pues todos consideraban a Juan como profeta. Así que
respondieron a Jesús:
"No lo sabemos".
Entonces Jesús les replicó:
"Pues tampoco yo les digo con qué autoridad hago estas cosas".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.